Dimensión educativa - cultural

La educación integral exige el desarrollo armónico de las diferentes capacidades de la persona. En el proceso hacia la madurez humana la dimensión educativo-cultural presta atención a distintos aspectos.

Psicomotrices,   que   posibilitan   la   realización   y   organización   del   propio   esquema corporal: motricidad,   habilidades   sensoriales,   capacidad de expresión artística y corporal y diversos aspectos de la cultura física y deportiva;

Afectivos, que desarrollan actitudes de: aceptación personal y autoestima, relaciones    interpersonales    constructivas,  sexualidad integrada y madurez afectiva, equilibrio ante los problemas y situaciones de la vida.

Intelectuales,   que   favorecen   el   desarrollo   de  los   diferentes   procesos   generales y específicos: comprensión,  memorización    y  aplicación  de  principios  a  situaciones  nuevas, capacidad de análisis, relación y síntesis, asimilación de contenidos científicos, sensibilidad artística y estética, capacidades    técnico-profesionales,  desarrollo de la propia creatividad, uso de las nuevas tecnologías y valoración de su impacto en nuestra  sociedad.

Éticos  y  espirituales,  que  favorecen  la  capacidad  de  juicio  y  discernimiento  con el cultivo de las siguientes actitudes y valores: sentido del misterio de la propia existencia, sentido de Dios y reconocimiento de otro como hijo de Dios, sentido crítico y búsqueda de la verdad, disposición hacia la libertad y la tolerancia, compromiso por la justicia y la paz, sentido de la gratuidad y el voluntariado, solidaridad en la cooperación y el desarrollo de los pueblos.

La  coeducación  favorece  el  crecimiento  y  la  maduración  de  cada  persona  como  hombre  o  mujer,  y  estimula  la  vivencia  de  la  diversidad  y  de  la  reciprocidad entre los sexos.